Editorial y Opiniones

La mejor movida política de Bukele

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John Nash, uno de los economistas más prominentes en los últimos tiempos, generó una teoría para poder resolver conflictos aplicando la teoría económica. En resumen, Nash ejemplificaba esto con la teoría del prisionero.

En breve, la teoría se basa en dos prisioneros los cuales tienen varias opciones: aceptar su culpa, denunciar a su compañero o negar su participación en el hecho. El problema es que si ambos aceptan su culpa tendrán una pena intermedia, pero si uno de ellos no la acepta, y el otro lo denuncia, la pena es más alta, y por último si ambos niegan su participación, ambos tienen la condena más baja.

En la política salvadoreña, podemos ver la teoría de Nash en los actores relevantes de Nayib Bukele y el FMLN como ejemplo. Ambos están en un dilema del prisionero, ambos creen que su estrategia es mejor que la del otro y que pueden lograr un ganar – perder, en el cual el FMLN piensa que si Nayib renuncia ellos ganan, y al contrario Nayib Bukele piensa que si el FMLN lo despide él gana. Aquí entra el dilema, qué es ganar y qué es perder  para cada uno de ellos.

Desde el análisis del FMLN ve ganar, no como retener el ejecutivo, sino como un objetivo más grande y es mantener el poder obtenido hasta el momento y esto a costa aún de perder el Ejecutivo. ¿Por qué es así? porque para el FMLN lo más importante es la unidad interna de su partido, ya que ahí reside su fuerza, este objetivo primordial del Frente entra en conflicto directo con el objetivo primordial del alcalde que es alcanzar el Ejecutivo, aún cuando esto pueda dañar al FMLN a futuro.En este escenario el FMLN está actuando de la manera más lógica posible con respecto a su objetivo último: mantener el poder a través de evitar un quiebre.

Siguiendo esta idea, el alcalde opera en igual lógica buscando el vehículo que le permita alcanzar el poder, y sopesando que aun cuando el FMLN no está en su mejor momento, su figura levanta el partido para poder obtener el Ejecutivo. Por una tercera vez, todo esto deja de lado que su contraparte (FMLN) tiene un objetivo distinto, pues concibe el poder de una forma más amplia.

Nayib Bukele por ende necesita otro camino, sin embargo, el problema del otro camino para el alcalde es que no solo basta una alta popularidad, sino una fuerte inversión en promoción e infraestructura, la cual implica ceder poder para obtener financiamiento.

Adicionalmente, esto se tiene que hacer en un período de tiempo corto, lo cual hace la lógica de una tercera vía una tarea titánica. En resumen el FMLN ha jugado sus cartas bien de cara a su objetivo final, ahora es el turno del alcalde de sopesar si el tiempo, organización y fondos alcanzan para poder ser alternativa de su actual partido.

Por su parte, en la derecha, la opción más viable en las últimas encuestas es la del empresario Carlos Calleja, la cual ha tomado una fuerte ventaja en opinión pública ante el también empresario Javier Simán, quien no ha podido levantar su imagen en opinión pública. Tomando en cuenta que el objetivo de ARENA es retomar el Ejecutivo, la opción de retrasar las elecciones internas parece una medida que responde más a presiones internas al COENA que a obtener mejores resultados, ya que esto mantiene un clima de incertidumbre en bases y donantes, e impide el tránsito hacia la unificación del partido frente al 2019.

La mejor movida para el FMLN parece ser mantenerse en el poder, mas no en el Ejecutivo, logrando con esto posicionarse para el 2019 a un cuadro interno; para ARENA el camino resulta obvio y es apostar por Calleja que es el vehículo que en este momento se ha consolidado como la mejor opción de sacar al FMLN del poder Ejecutivo.

Por último, el alcalde tiene el camino más difícil ya que su objetivo personal no es similar al del partido que representa, y cualquier otro camino requerirá la negociación con otros actores, los cuales deben de aportarle la organización, financiamiento y bases necesarias para competir.

Es de ver al final si cada actor hace la mejor movida para lograr su objetivo.

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