Editorial y Opiniones

La hora de las definiciones

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El día de ayer Nayib Bukele anunció formalmente su intención de formar un movimiento ciudadano para poder potenciar su candidatura presidencial para el año 2019.

Esto es la formalización de los deseos del Alcalde de San Salvador para encontrar un camino que lo lleva a detentar el Ejecutivo en el 2019. El objetivo del alcalde chocaba directamente con los objetivos del FMLN, los cuales en el caso de Nayib buscan obtener más poder para sí mismo, y por el lado del partido es mantenerse sólido sin tener que lidiar con un miembro que antepone sus objetivos a los intereses de la cúpula partidaria.

El camino del alcalde es un camino anteriormente transitado por otras figuras, entre ellas, Elías Antonio Saca y Héctor Silva, quienes buscaron una tercera vía distinta a los partidos tradicionales como una forma de capitalizar su poder político personal.

Este camino es difícil en un entorno de apatía política mostrada por el ciudadano. Para contrarrestar esto, Bukele busca la posibilidad de abrir el mercado potencial de votos contando dentro de sus adeptos a los salvadoreños en el extranjero y los jóvenes como principales bastiones de su poder.

Mientras tanto, el FMLN al liberarse de la figura del alcalde, tiene una ardua tarea para conseguir frenar el golpe electoral que esto le puede representar, no obstante, el FMLN logra un beneficio colateral y este es asegurar la unidad del partido.

El FMLN se definió. Escogió hablarle a su voto duro y esperar que la aceptación del alcalde sea menor que lo que las redes sociales muestran.

En resumen, los dos polos de izquierda están dejando de lado el 2018 para enfocarse de lleno en el 2019 y ambos buscan mantener el control del Ejecutivo en el 2019.

Por último y el caso más interesante es ARENA, la cual ante su indefinición de formalizar a su candidato queda en una situación de desventaja frente a ambas fuerzas, pues mientras su enfoque se mantiene en la contienda y administración de presiones internas, pierde una gran cantidad de tiempo y recursos en una batalla que sus competidores ya dieron por perdida, y esta es la batalla del 2018.

Por otro lado, el partido tricolor debe resolver con urgencia y tiene que definir su candidato para que sea un elemento positivo para el proceso del 2018 y no un elemento de disputa territorial de precandidatos que se ha manejado mal y que podría tener una lógica simple si se leen con detenimiento las últimas 4 encuestas públicas sobre el favorito de la derecha.

En la hora de las definiciones, el FMLN y Nayib Bukele ya hicieron su tarea, ahora le toca a ARENA hacer la suya.

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